Buscamos promover el desarrollo del potencial creador del ser humano a partir del contacto íntimo con el ser y de la experimentación de diferentes contextos culturales que impulsen la creación concientizadora y la participación social humanizadora.

Objetivos particulares

– Estimular el desarrollo de la capacidad artístico-creadora.

– Desarrollar la sensibilidad para contemplar las realidades del país y del mundo.

– Animar la transformación del entorno a través de la creatividad.

– Promover valores ignacianos desde las actividades artístico-culturales.

Considerando la creatividad como un modo de proceder, puede decirse que este rasgo permite a las personas arrancar de raíz el temor de lo desconocido; el apego a su posición, posesiones o prejuicios; a la aversión al riesgo. San Ignacio plantea que cuando una persona gana esta libertad, puede plantarse con confianza e interés ante nuevas ideas, culturas, lugares y oportunidades, porque se libra de aficiones desordenadas que pueden impedirle exponerse al riesgo o a la innovación, pero sobre todo, porque se apresta para lanzarse imaginativamente sobre lo incierto.